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domingo, 10 de enero de 2010

Casares



Derramas tu blancura por la verde ladera,
en afanosa búsqueda de un lugar donde serenar los ánimos inquietos, por tanta belleza, que tu prestancia induce en la gente que te contempla.
Casares, donde el tiempo discurre con parsimoniosa templanza,
sosegada por la reticente voluntad de implicarte en una época de la que recelas
para no verte engullida en sus inexorables entrañas,
en la vorágine que todo equipara,
sin importarle sentimientos,
sin importarle añoranzas,
sin importarle recuerdos.
Aguardas bajo un cielo
surcado por el imperturbable vuelo del buitre leonado
al acecho de quienes tu quietud quiere perturbar,
tu reposo alterar.


sábado, 9 de enero de 2010

María Sagredo (Alozaina)


Audaz María Sagredo, doncella a quien no amendrentó las varoniles ausencias para defender la plaza de Alozaina del asalto morisco.

Viendo a Don Martín Domínguez, tu padre, caído de un aciago y cruel escopetazo moro, fruto de las iras de la rebelión y de quien recogiste capotillo, celada, ballesta y aljaba, supiste defender el portillo, encaramada al muro, cual decidido y aguerrido aladid dando muerte a un moro, y a otros muchos avistastes caer lacerados por tus saetas o emprendiendo una alocada huida ante la pertinaz y despavorida embestida de los enjambres de abejas, que manaron de las colmenas que como balas lanzadas desde inexistentes bombardas arrojastes con pericia y soltura que te hicieron merecedora de los reconocimientos de los consejos de su majestad te hiciesen merced de unas haciendas de moriscos en Tolox para tu casamiento.


viernes, 8 de enero de 2010

Calle San Agustín

Inexpugnable quietud que transmite a mi alma
cuando en la imposibilidad de gozarte en soledad,
como te veo en este instante insólito,
sin la interferencia de rostros desconocidos,
de pasos extraños que distraigan mis pensamientos,
ni la mirada, embelesada por los encantos que desprenden tus muros y paredes,
que como rostros llenos de vitales sentimientos,
miran a través de ventanas:
ojos que traspasan almas impunes,
que vagan perdidas en ensoñaciones,
atrapadas en tu beldad,
y la certeza de que algo aún más hermoso me aguarda, desconocido y anhelado, en la torre que enalteces con soberbia,
medio oculta tras la tímida palmera.

jueves, 7 de enero de 2010

Málaga en el alma














No es otra mi intención que la de tratar de explicar los sentimientos que despierta en mi alma esta ciudad de luz y color inigualables.